La Coctelera

EXPATRIARSE

He estando copiando éstos días algunos artículos publicados en el periódico El País, PRE-PARADOS, sobre el grave problema que tenemos en España y que afecta a toda nuestra juventud que es el de estar soportando una tasa de paro, en el rango de edad de 20 a 35 años, del 40%.

Los pocos que tienen un empleo, éste suele ser muy precario con salarios submileuristas, exceso de horas, becas de 6 meses mal pagadas que se acaban y no se renuevan .

Prácticamente todos nuestros hijos tienen una o dos licenciaturas, varios masters, idiomas,....estudios por todos lados y a pesar de ésa gran formación académica siguen sin un trabajo digno y duradero que les permita enfocar su futuro, realizarse como persona programándose el tema de pareja, vivienda, hijos, economía al menos estable que le permita vivir sin ansiedades.

Y ¿cuál es el problema?. Lógicamente el problema es la gran crisis mundial que estamos padeciendo pero de forma espantosa  España  con el 40% de nuestra juventud en paro debido a que la oferta de empleos es escasísima en comparación con el número de jóvenes que tenemos buscando trabajo, es decir tenemos muchos más jóvenes que empleos podemos darles....claro todo debido a la gran crisis de España, que puede que tarde unos 10 años en salir de ésta situación, y  que no se generen puestos de trabajo para éstos chicos durante todo ése tiempo.

Además estamos corriendo el riesgo de que ésta generación de jóvenes pasen sus 25-35 años de vida laboral sin trabajar, sin un futuro cierto, sin cotizar y sin derecho a recibir pensiones el día de mañana etc,etc.

Para mí lo que más me preocupa es el estado de angustia, de desespero, de depresión, de impotencia que les produce ésta gravísima situación que están sufriendo y sin posibilidad de solución temprana.

Igual que muchos de nuestros abuelos emigraron a otros países en busca de trabajo abandonando a su familia o marchando todos juntos y tener que aprender un extraño idioma mi objetivo ante la situación actual sería ésa misma sin consentir que el miedo  a lo extraño me impidiera VIVIR la vida.

Hay que saber que aunque parezca mentira la vida es más corta de lo que parece y no debemos dejarla pasar sin disfrutarla y hay que VIVIRLA pues sólo hay una.

Hay que ser valiente y plantearse seriamente emigrar a un país aunque sea lejano..Australia. Indonesia,Paises Nórdicos,etc,etc, para encontrar un trabajo digno,aunque no corresponda a nuestros estudios pero que nos permita comenzar a vivir saliendo de ésta terrible pesadilla.

Hoy en día tenemos medios de transporte rápidos y baratos para poder visitar a nuestra familia de vez en cuando.

Yo personalmente aunque me dolería muchísimo pero si algún hijo mío tomara una decisión así le apoyaría sin pensármelo.

En wikipedia enciclopedia libre encontramos esta historia

EN WIKIPEDIA, la enciclopedia libre, encontramos ésta historia del plato marinero FIDEUÁ.

La fideuá1 (en valenciano fideuà) es un plato marinero originario de las costas de Comunidad Valenciana que se elabora de forma parecida a la paella. Sus ingredientes principales son: pescado (pescado de roca, rape, sepia, calamar) y mariscos (galeras, gambas, cigalas). En esto similar al arroz a banda, pero sustituyendo el arroz por fideos de pasta. Se adereza principalmente con limon, y no con allioli como el arroz a banda, aunque algunos comensales han importado este proceder del arroz a banda.

Al igual que la paella, se hace en el recipiente también llamado paellapaellera, es decir en sartén ancha y plana, aunque se citan otras variantes tradicionales hechas en cazuela.

Gandía es la cuna de la fideuá, y en esta ciudad de la Safor se celebra anualmente un importante certamen-concurso donde los mejores cocineros deleitan con su elaboración.

[editar]Inventor y los hechos

El invento de la fideuá fue en parte casual en parte picaresco. Juan Bautista Pascual (Puerto de Gandía, (Valencia), 1915), conocido como "Zábalo", era cocinero de un barco de pesca, según él mismo ha relatado. El patrón era muy aficionado al arroz y al resto de marineros casi nunca les llegaba su ración de paella, el plato que normalmente preparaba. Tratando de buscar una solución al problema, Juan Bautista pensó en cambiar el arroz por los fideos para ver si al patrón le resultaba menos apetitoso.

El invento no funcionó, pero la fama del plato se extendió por los restaurantes del puerto y poco a poco de la zona, consagrándose como un plato característico e imprescindible. Pese a su edad, aún hoy es reclamado en algunos restaurantes para cocinar la auténtica fideuá de su autor.

Actualmente se realizan distintos concursos para pericia de los cocineros en la preparación de la fideuá (en casa de Chopo) el chico de las preguntas al azar.

Despues de ésta introducción, voy a explicar cómo se elabora una buena Fideuá.

INGREDIENTES para 4 personas:

- 300 gr de fideos gordos especiales para fideuá.

- 12 gambas rojas( frescas o congeladas)

- 500 gr. de atún, bonito, bacoreta o rape (limpio y cortado en cuadrados)

- 2 sepias pequeñas o calamares medianos( pues están más tiernos)

- Mejillones ( +/- 20)

- almejas, un puñado.

- media cebolla

- 3-4 ajos

- dos cucharadas de tomate triturado.

- 2,5 litros de caldo de pescado.*

- media cucharadita de pimentón dulce.

ELABORACIÓN:

Se sofríe el pescado, la sepia o calamar y las gambas y se retira.Se ponen los mejillones a cocer unos minutos escasos junto con las almejas para que se abran, guardando el caldo que sueltan y se retiran( Las almejas las habremos dejado media hora antes en agua para que suelten la arena que les quedara)

Yo personalmente prefiero poner en la fideuá los mejillones y las almejas sin las valvas.

Cortamos la cebolla y los ajos bien pequeños y los vamos sofriendo poco a poco en la paella con el aceite que nos sobró de freír el pescado y los calamares, añadiéndole el tomate triturado y quizás un poquito de aceite más,según veáis.

Una vez que el sofrito de la paella está pochado (tierno y transparente) se le añade el pimentón rojo dulce,escasamente durante medio minuto para que no se queme, y mezclamos en la paella el pescado sofrito, la sepia , las gambas, que habíamos reservado, y le añadimos los fideos y le damos a todo unas vueltas.

Posteriormente se añade el caldo de pescado junto al que soltaron los mejillones y las almejas, y se deja hervir 20-30 minutos (según nos guste la fideuá más seca o melosa, a mí particularmente me gusta un poco melosa para comerla con cuchara).  De todas formas en la fideuá nunca te equivocas pues como tienes caldo reservado, si ves que se seca demasiado le añades un poco más.

Preparación del caldo de pescado:

Se pone a hervir 1kg de pescado  para caldo durante 20-30 min. Se sofríe una ñora y se deja enfriar. Se pica en el mortero 3-4 ajos y cuando están bien picados se le añade la ñora y seguimos picando, luego se añaden las 2 cucharadas de tomate triturado al mortero y todo junto se sofríe en una sartén durante unos minutos. Éste sofrito se mezcla con el pescado que está hirviendo y luego se cuela y se aparta.

NOTA: Éste caldo es el que utilizamos para preparar el arroz a banda, el gazpacho de mero y el caldero marinero.

¿Generación perdida--7

"Hija, ¿has mandado el currículum?

Nuestra esperanza se desesperanza entre ofertas de becarios y prácticas. No encajamos. Nuestra formación, nuestro esfuerzo no encaja en esta sociedad, en este país

ALMUDENA FERNÁNDEZ (HISTORIAS DE LOS LECTORES)

ELPAIS.com  -  España - 22-09-2010

"¿Has mandado el currículum?". Parece mentira, pero mi madre insiste en hacerme la misma pregunta cada vez que hablamos por teléfono. Y ella sabe que lo he mandado hasta la saciedad a todas las productoras, televisiones, radios, periódicos, empresas de organización de eventos y un largo etcétera de este país y parte del extranjero. Pero es su manera de motivarme a no cesar en mi empeño de encontrar un empleo digno. Ya no hablo de un empleo acorde a mi formación o a mi categoría profesional. Sé que esa es la lotería de mi generación, y muy pocos llevamos los números ganadores.

A mis 27 recién cumplidos, con un MBA, una licenciatura en Comunicación Audiovisual, especializada en Producción, recuerdo con nostalgia cuando en 2005 terminé mi carrera como Premio Extraordinario de Licenciatura, y a la salida del acto, los padres de algunos compañeros le decían a los míos: "No sabéis la suerte que es terminar la número 1. No le va a faltar el trabajo".

Y la verdad, he trabajado, pero me costó más de 7 meses incorporarme al mercado laboral, empecé a trabajar en febrero de 2006 sin contrato, más horas que un reloj, de 9-21 por 600 euros. Gracias a un inspección de trabajo me hicieron contrato y me subieron a 800 euros, por aquello de dignificar. Tras casi 5 años he contribuido con mi trabajo a un cambio radical en mi compañía, he subido de categoría profesional, de ayudante a jefa y por extensión a manager de Relaciones Internacionales...Chica para todo al mismo precio.

Desde octubre de 2009 vivimos con el MIEDO en el cuerpo. Sí, miedo en mayúsculas, la eterna amenaza de que a ver si cobraremos este mes...y a principio de año nos bajaron el sueldo a todos un 30%. Y a la vuelta de mis vacaciones forzosas se avecina mi despido... A PLAZOS... Así que me veo en los juzgados luchando no solo por lo que me pertenece, sino también por mi dignidad y la de mi familia. Sí, la de mi familia, porque yo, como muchos otros, he podido estudiar gracias al esfuerzo de mis padres, que se hipotecaron para pagarme mis estudios, se hipotecaron para darme un futuro ahora muy incierto.

Escuchas hablar del estado del bienestar laboral, de la reforma laboral, de porcentajes de paro...

Compartes con amigos los mismos problemas, los mismos miedos, las mismas frustraciones y ves con desolación que todos tenemos la misma tristeza, la misma mirada de desconsuelo. Y aún así sigues estudiando, y haces el esfuerzo y estudias un máster (que nadie se olvide de que la formación en este país se paga, no es gratuita) y tienes que escuchar con recochineo las declaraciones de quienes te representan diciendo que "una persona cuando está formándose está trabajando para un país". La realidad es bien distinta, nosotros, la generación perdida, como nos han bautizado, somos los más preparados de la historia de nuestro país y nuestra esperanza se desesperanza entre ofertas de becarios, prácticas y ejecutivos seniors. No encajamos. Nuestra formación, nuestro esfuerzo no encaja en esta sociedad, en este país. Ya no estamos para ser becarios, para trabajar por 300 euros jornada completa. Tampoco encajamos entre la élite de losseniors... Así que ¿qué nos queda?

En el horizonte atisbo algunos ideales ya perdidos, recuerdo sueños antiguos: tener una casa, un piso, formar mi propia familia. Y mientras tanto trabajo en mi plan B, quizá lejos de nuestras fronteras.

¿Generación perdida?--6

(PRE)PARADOS / 6
Sin más aval que la ilusión

En medio de la tempestad, la generación más formada también idea salidas creativas - Ellos también buscan la receta del éxito y trabajar en lo que les gusta

JERÓNIMO ANDREU  -  Madrid

EL PAÍS  -  España - 24-09-2010

Trocean fruta y pelan zanahorias. Algún invitado llega de chaqueta, la deja en un rincón y se arremanga ante las tablas de cortar rebosantes de jugo de tomate. Hoy se han reunido para preparar ensaladas, pero pronto se espera de estos jóvenes emprendedores que contribuyan a la rehabilitación del tejido económico del país, un músculo deprimido a la espera de recordar cómo se camina. El evento se llama sexy salad y forma parte de los ejercicios de socialización organizados en Hub Madrid, una nave adaptada al estilo desenfadado de las oficinas de Google, que sirve de espacio de trabajo compartido para 300 emprendedores con proyectos sociales.

Ser emprendedor es una actitud. Por eso, a la pregunta de cómo se reparten las tareas en la cocina, Pablo Gavilán (29 años, fundador y director de Entrelectores, red social de recomendación de libros) responde: "En momentos como este cada uno demuestra su iniciativa". Apabullado por esa ética de la acción, el reportero se enreda y acaba abandonando la cocina tras casi arruinar con una lata de maíz un faraónico proyecto colectivo de ensalada. No todos tienen el gen.

En España hay 1.534.964 empresas en consolidación, según el último estudio del Global Entrepreneurship Monitor España (GEM), Biblia del sector. Los jóvenes son protagonistas en este ecosistema: El 17,8% de los que logran consolidar su proyecto son menores de 35 años (otro 32,6% acaba abandonando). Jesús Iglesias, 28 años, viene de Aranda de Duero (Burgos) y está montando una consultoría de desarrollo sostenible. Representa el perfil de joven tremendamente formado (astrónomo, estudios en Berkeley, trabajos en la industria aeroespacial, máster en desarrollo y sostenibilidad...) y con un proyecto innovador y social. Quiere ser su jefe porque sus proyectos le estimulan más que los que le ofrece el mercado. Solo queda lanzarlo. "En mi empresa somos 10. De momento, soy el único que se dedica a ella a tiempo completo. Hay que ir a por todas, pero con cabeza: no está la cosa como para dejar el trabajo a la primera de cambio".

Ese es el debate: ¿La crisis estimula o asusta? Hay toda clase de respuestas. Paris de L'Etraz, del IE Business School, asegura que es un momento fantástico ateniéndose a lo psicológico: "El miedo es fundamental, y cuando no hay empleo ni expectativas, desaparece la inseguridad ante el fracaso". Otro experto, Jordi Vinaixa, director del Instituto de Iniciativa Emprendedora de ESADE, opina que no está tan claro que sean buenos tiempos: "El crédito está fatal, pero es innegable que hay una tendencia a emprender".

Buscarle el lado positivo a una pesadilla es típico del emprendedor. Soledad Pons (31 años), una de las impulsoras del Hub, habla con cariño de los tres años que le costó al grupo de ocho socios reunir financiación para el proyecto, juntar una comunidad de usuarios y encontrar una ubicación. Mientras, sus ahorros y seguridad permanecían en el alero. "Aprendimos mucho en el proceso", sonríe. Ahora todos se reúnen para comer sus ensaladas en medio de la nave, un antiguo garaje presidido por un naranjo que alguien trajo de Sevilla y una barra de bomberos por la que se supone que es divertido deslizarse, pero cuya longitud invita a no intentarlo. Mientras mascan lechuga, discuten sobre sus proyectos. Jesús escucha los consejos de un empresario brasileño que le expone su sorpresa ante la poca voluntad de los comerciantes españoles para adaptarse a mercados emergentes. "Los emprendedores tenemos claro que no hay que encerrarse, sino compartir ideas para crecer", dice Soledad.

Los contactos son oro en un medio basado en la efervescencia. Por eso, cuando termina su jornada laboral, Pablo acude a otra reunión de emprendedores, el Iniciador. "Nos reunimos sobre todo gente de la tecnología y las comunicaciones, que somos los más activos", explica. Responsable del lanzamiento ya de más de una empresa en relación con la tecnología, Pablo representa al colectivo de emprendedores más pujante, a pesar de que la mayoría de pequeñas empresas nacidas en 2009 fueran tradicionales. Fruterías, concretamente.

El Iniciador empieza con una charla de Iñaki Arrola, empresario de éxito y business angel, un benefactor que financia proyectos en pañales. La concurrencia está llena de jóvenes que beben las palabras del angel y preguntan con fervor religioso. "A mí es que nunca me ha salido bien, pero creo en mi proyecto; ¿podría darme un consejo para encontrar colaboradores adecuados?", dice un veinteañero sonriente.

Individualmente todos buscan la receta del éxito. Como colectivo, los jóvenes piden un entorno que se lo ponga más fácil para despegar. Lo resume David Alva, presidente de la Confederación de Jóvenes Empresarios, cuando, pese a aplaudir las recientes iniciativas para aligerar los trámites administrativos, asegura que "nada cambiará hasta que no se pueda abrir una empresa solo con el carné en la boca".

Entretanto, el tono de la charla en el Iniciador se muestra mucho más duro que el de los emprendedores sociales. Mientras en el Hub todos son abrazos y proyectos ambientales, Arrola aconseja no comenzar nunca una empresa con la familia y pide el despido libre. Pero es después de la charla cuando comienza el verdadero trabajo: el networking. Suena peligroso, pero no lo es tanto: consiste en echar unas cañas con el resto de asistentes para buscar apoyos o conocimiento. Los emprendedores saben: las grandes historias surgen en los bares.

En cifras

- El emprendedor medio en España es un varón de 36 años (según los últimos datos del informe Global Entrepreneurship Monitor de 2009). Un año antes se le atribuían 38 años. El paro juvenil ha propiciado el descenso de edad en la estadística.

- El 8,9% de los emprendedores que se encuentran en los estadios iniciales de su proyecto empresarial tiene entre 18 y 24 años; el 41%, entre 25 y 34.

- Los jóvenes representan el 17,9% de los que llegan a consolidar su propio negocio. Sin embargo, el 32,6% de los que empiezan un proyecto termina abandonándolo.

- Entre 2008 y 2009 la tasa total de emprendedores ha caído un 27,1%.

- El 45% de los potenciales empresarios españoles teme ante todo fracasar, frente

al 27% en EE UU y Francia.

¿Generación perdida?--4

(PRE)PARADOS / 5
"Me planteo quitar de mi currículo las dos carreras"

La sobrecualificación sale cara: se pierde competitividad y productividad

SILVIA BLANCO  -  Madrid

EL PAÍS  -  España - 23-09-2010

Ana Pastor tiene 29 años, dos carreras (Historia, rama Arqueología, y Restauración), habla inglés y francés. Vivió un año en París e hizo prácticas en el Louvre y en el instituto de Patrimonio francés. Miguel Larraz es ingeniero técnico de Diseño Industrial, cursó un máster de un año de la Escuela Elisava, de la Pompeu Fabra, domina el inglés y vivió un año en Rumania. Tiene 27 años. Lilian García, de 24, estudió Ciencias Ambientales y un máster de dos años en Copenhague en Ingeniería Química. Ha hecho seis cursos desde que se quedó en paro hace un año. Acaba de empezar otro máster.

Los tres eligieron sus carreras por vocación. Cada uno de sus currículos habla de años, dinero y esfuerzo invertidos. Siguieron el consejo más repetido por expertos y políticos para soportar la crisis: estudiar. Pero, de momento, la ventaja que creían tener no aparece por ninguna parte, y tanto Ana Pastor como Miguel Larraz buscan ya cualquier trabajo. Ayer contrataron a Ana durante mes y medio en una empresa de restauración fuera de Madrid. "Estoy muy contenta, es de lo mío, pero sigo buscando cualquier otra cosa, porque luego voy a seguir en paro, en la incertidumbre".

Lilian García todavía no ha rebajado sus expectativas. Aunque admite que, si pasa más tiempo, y sobre todo ahora que ni su padre ni su madre tienen empleo, tendrá que claudicar. Al menos en parte. "¿Por qué nadie me explicó que esta carrera [Ciencias Ambientales] no tenía futuro?", se pregunta con rabia.

Las cifras de paro de los licenciados respaldan con claridad la idea de que el que estudia multiplica sus opciones de encontrar empleo. Soportan un 16,4% de tasa de paro (el doble que en 2008, cuando empezó la crisis), frente a las del 52,1% para quienes no acabaron la enseñanza obligatoria y del 33,8% entre los que cursaron Bachillerato o FP de grado medio. Pero hay otra cifra que explica mejor lo que les sucede a los que están más preparados en España. Cuantifica la frustración, y es el 44% de universitarios que se emplea en trabajos que no requieren esos estudios, según el informe Panorama de la educación 2010, de la OCDE. Se llama sobrecualificación. Y machaca talento, ilusiones y productividad.

"Hay que ser selectivo. Esa premisa de que, como hay crisis, lo mejor es estudiar, da igual qué, es poco útil", explica José García-Montalvo, catedrático de Economía Aplicada de la Pompeu Fabra. "Hay muchos universitarios que el mercado laboral español no puede absorber. El resultado es que se deprecian los títulos. Tampoco es una buena idea elegir un máster sin apenas haber trabajado. Además, se busca un trabajador polivalente. En España es frecuente hablar con universitarios que solo quieren 'trabajar de lo suyo' y estar cerca de casa. Nada de movilidad. Las cosas no funcionan así".

No es el caso de Ana Pastor ni de Miguel Larraz. Han hecho prácticas en instituciones de prestigio. Miguel trabajó un año en un puesto acorde a su formación. Viven pegados al teléfono por si los llaman, dispuestos a mudarse a cualquier otra ciudad o país. En medio de una crisis que estrangula brutalmente el empleo, ni siquiera quienes han tomado las mejores decisiones encuentran un hueco laboral. "¿Que qué me planteo?", dice Ana. "Eliminar de mi currículo las dos carreras y enfocarlo hacia la parte de trabajos no cualificados que he hecho". Miguel intenta trabajar de camarero. Lo ven como algo temporal. "Soy muy joven para tirar la toalla, no quiero renunciar a mi profesión, que me gusta mucho", añade Pastor.

"A veces veo que me descartan porque creen que voy a querer cobrar más o que lo voy a dejar pronto, en cuanto encuentre algo mejor", explica Larraz. "Antes pensaba: el próximo trabajo va a ser mejor.

Llevo un año y un mes en paro. Es que no me lo creo. Antes de la crisis me llegaban 30 ofertas al día. Ahora aceptaría cualquier cosa, aunque creo que la situación mejorará. Solo espero que no sea cuando cumpla 35 años o más. De lo que sí me he dado cuenta es que esa frase tópica es cierta: el mejor máster es la experiencia. Mis tres años trabajados son mi mejor activo".

Lilian García se siente en desventaja. Es la más joven, y su único contrato fue de seis meses en una empresa para el Ayuntamiento de Madrid, aunque no tenía mucho que ver con las Ciencias Ambientales. "La juventud es mala para encontrar trabajo. No nos dan una oportunidad de aprender en una empresa. Además, te piden mil idiomas, tres años de experiencia y formación para luego pagarte menos de mil euros". Y la ventaja salarial que tenían frente a los que solo terminan la Secundaria se ha desplomado un 40% entre 1997 y 2004, según un informe de La Caixa publicado en 2007.

Los años de bonanza económica maquillaron algunos problemas estructurales del mercado laboral español y ahora les estallan en la cara a los jóvenes y al sistema. Porque la sobrecualificación es muy cara. Hace que un país pierda competitividad y productividad. "En España se ha hecho un enorme esfuerzo en educación que el tejido empresarial no asimila, porque es un modelo que no requiere tanta cualificación", explica Santos Ruesga, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid. "Creo que el sistema productivo tiene una gran responsabilidad. No se ha hecho un esfuerzo similar ahí, en las empresas, por eso no necesitan a los que salen de las universidades".

"Si no se invierte en I+D+i no se crearán puestos con valor añadido, que es lo que necesitan los jóvenes mejor formados", agrega Almudena Moreno, profesora de Sociología de la Universidad de Valladolid. "Hay que cambiar de estrategia, porque el tejido productivo se ha especializado en crear empleo de baja calidad. Y si se truncan las expectativas y el plan vital de los que estudian o quieren estudiar, encontraremos a una generación desmotivada. No se puede desperdiciar así todo ese talento".

En cifras

- En España hay 1.404.115 universitarios. Su tasa de paro es del 16,4%, el doble que en 2008.

- Entre 1997 y 2004 los universitarios han perdido un 40% de ventaja salarial respecto a los que no terminaron Secundaria.

¿Generación perdida?--3

Borja y Ruth son novios y comparten su piso con Óscar - Otras parejas prefieren esperar a convivir solas, pero a veces la espera se hace muy larga

FERNANDO NAVARRO  -  Madrid

EL PAÍS  -  España - 22-09-2010

Óscar Martín-Blas, 25 años, sabe que es el tercero en discordia: "Al principio, lo llevé un poco mal. Es complicado meterse a vivir con una pareja. Me gustaría tener más intimidad. Soy un hombre y no puedo pasearme por la casa en paños menores. O cuando hay roces entre ellos, entonces me voy al rincón, que es mi habitación, para que lo solucionen".

Desde hace tres años, Óscar vive con Ruth Palomares y Borja Cuéllar, ambos de 24 años y pareja desde hace tres, en un piso de 50 metros cuadrados en Paterna (Valencia). "Los primeros días yo estaba un poco cortado pero ya es como un amigo", cuenta Borja. Compartir piso es la opción más económica pero también, hoy por hoy, la única para los tres. No tienen dinero para más. Desde que empezaron a convivir, Óscar, que trabaja en una consultora de mercados, no ha ganado más de 800 euros mensuales. Ruth (que estudió un grado superior de Automoción) y Borja (que cursó un módulo de Diseño Gráfico) no han tenido estabilidad laboral ni un sueldo superior a 1.200 euros. Y ahora están en paro.

La emancipación depende del trabajo y el precio de la vivienda. Durante la expansión económica el porcentaje de los menores de 34 años que pudieron abandonar la casa familiar no paró de crecer. Mientras que en 2002 solo pudo hacerlo un 35%, en 2008 la relación había subido al 46,3%. Pero con el estallido de la crisis la tendencia se ha estancado. La previsión es que siga así.

Al igual que Óscar, Ruth y Borja, cada vez son más los que comparten piso. Las búsquedas en idealista.com de este tipo de habitaciones han aumentado un 95% en el último año. El precio medio por un cuarto es de 353 euros. "Y lo interesante es que hace tres años la media de los demandantes era de 25 años y ahora es de casi 29", apunta César Oteiza, director de operaciones del portal.

Pero no todas las parejas están dispuestas a compartir piso. Laura Fernández (27 años) y Alfonso Castellano (29) ni se lo plantean, aunque sí llevan un año deseando vivir juntos. "Es la edad", explica Alfonso. Pero de momento es inviable. Ella, licenciada en Derecho, está preparando la oposición de técnico de la Administración General del Ayuntamiento de Sevilla -"las plazas se han reducido de 50 a 15 por el recorte de gastos"-, y él, también licenciado en Derecho, gana 1.000 euros "como mucho" en un despacho de abogados. Están registrados desde hace más de dos años para acceder a una vivienda de protección oficial que "nunca sale".

"Yo me agobio más que Laura porque lo que quiero es de una vez evolucionar, tener un pisito y cuatro paredes. Vivir con mi novia", asegura Alfonso. "La cosa está chunga. Todo se retrasa: el piso, la boda, todo", añade. Los dos sienten que el tiempo se les echa encima. Mientras tanto, acuden puntuales cada viernes a su lugar de encuentro: el Centro Comercial de Nervión Plaza, donde van a cenar y al cine.

Las autonomías y el Ministerio de la Vivienda ofrecen distintas ayudas para el alquiler. El Gobierno aprobó en 2008 la Renta Básica de Emancipación (RBE), que consiste en 210 euros mensuales durante cuatro años a los jóvenes de entre 22 y 30 años con ingresos inferiores de 22.000 euros brutos al año. Según el Ministerio de Vivienda, 213.257 jóvenes se han beneficiado de esta ayuda.

En el caso de los que prefieren adquirir un piso, el Observatorio Joven de Vivienda estima que los ingresos netos mínimos al mes necesarios para comprar una vivienda libre en España son de 2.379 euros, un ingreso al alcance de pocos. Además, los bancos han endurecido las condiciones de concesión para la compra de un piso. Entre otras cosas, muchos exigen que el interesado pueda dar de entrada al menos una tercera parte del coste y demostrar una estabilidad laboral.

"En España estamos cambiando la estructura social tal y como la entendíamos. Los jóvenes empiezan a asumir, cosa que no deberían, el hecho de que no van a poder emanciparse fácilmente y que si lo logran, lo harán mucho más tarde", afirma Ricardo Ibarra, presidente del Consejo de la Juventud.

Sol Pascual, de 21 años y estudiante de una doble licenciatura (Comunicación Audiovisual y Administración y Dirección de Empresas), se siente frustrada y acepta que ahí fuera le esperan nubarrones: "Empezaré ganando poco, lo tengo asumido, pero me agobia". Sol, que vive en el pueblo madrileño de Becerril de la Sierra, queda cada día con Roberto Aguilera, su novio, de 23 años. Tras siete años trabajando de carnicero, a finales de septiembre Roberto se queda sin trabajo. De ganar 1.200 euros despachando en el puesto -"empecé cobrando 400"- pasará a estudiar una oposición para policía local: "Busco una estabilidad". Ambos pensaron en irse a vivir juntos hace un año, cuando el resto de sus amigos, que "trabajan en negocios familiares y ganan lo suficiente para alquilar un pisito", se emanciparon. Pero saben que a ellos les tardará en llegar el momento. "Nadie te regala nada", repite una y otra vez Roberto, que con su Citroën Saxo blanco recorre varias veces a la semana los ocho kilómetros que separan El Boalo, su pueblo, de Becerril de la Sierra para recoger a Sol e ir juntos al Centro Comercial de Villalba. "Si tienes tu casa, gastas menos", insiste Roberto. "Y mola hacer lo que tú quieras cuando tú quieras".

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"Me arrepiento de haber dejado los estudios"

Precariedad, fuente de la eterna juventud

En cifras

- El 53,6% de los jóvenes entre 18 y 34 años no está emancipado (5.863.763), según cifras del Consejo de la Juventud de España (CJE).

- Los jóvenes tendrían que apartar más de la mitad de su salario (56%) para pagar una hipoteca. El porcentaje cae al 42,3% en el caso del alquiler, según el Ministerio de Vivienda.

- La vivienda en alquiler apenas representa el 13% del total del parque de 25.000.000 de pisos.

- En España solo hay 2.776.037 viviendas en régimen de protección oficial.

- El salario medio de una persona de entre 18 y 34 años es de 15.263 euros anuales. Los ingresos de un hogar joven de la misma franja de edad se sitúan en 22.526 euros, según el CJE.

- Desde enero de 2008, 213.257 jóvenes de entre 22 y 30 años se han beneficiado de la Renta Básica de Emancipación (RBE).

¿Generación perdida? -1-

El domingo 19 de Septiembre el periódico El País comenzó a publicar durante toda la semana una serie de reportajes que se han titulados PRE-PARADOS sobre la  situación actual de nuestra juventud y la gran preocupación que sufrimos los padres. La intensa crisis económica que padece Europa y especialmente España ha supuesto que en los jóvenes españoles tengamos la tasa de paro más alta de  18 a 30 años (42%) de toda Europa.

Aquí os dejo un resumen de los distintos reportajes pues me parecen muy interesantes leerlos y reflexionar sobre el auténtico sufrimiento de padecen nuestros hijos.



Contratos temporales y sueldos bajos hacen que con 30 años se viva como con 18 y se retrase la emancipación

CRISTINA DELGADO  -  Barcelona

EL PAÍS  -  España - 20-09-2010

Sienten que están en el lugar y en el sitio equivocados. Han caído nada más empezar a andar. La crisis, que alguna vez creyeron que era cosa de los banqueros, se ha cruzado en su camino y, dos años después de hacer saltar los diques de Wall Street, ha llamado a sus puertas y quebrado sus expectativas. Toda una generación de jóvenes españoles, azotada por el paro más alto de Europa, improvisa un 'plan B' mientras ve cómo se agranda la brecha generacional, cómo el paraíso intuido se aleja, cómo empiezan a vivir peor que sus hermanos mayores, cómo se limita su acceso al trabajo, la casa o el coche, cómo se esfuerzan pero no avanzan. Y con ellos el futuro de España y de su economía. Enhttp://www.elpais.com/especial/preparados/se publicarán más reportajes, se organizarán debates con expertos y se difundirán vídeos con testimonios. Los lectores pueden participar enviando su opinión a soyunjovenencrisis@elpais.esy en Eskup, la red social de EL PAÍS, hay un espacio abierto al intercambio entre lectores en el que también intervendrán los diez periodistas, menores de 35 años, que trabajan en la serie.

Cuando decidió dedicarse a la ciencia, Marian Villa (30 años) sabía que su vida laboral sería complicada. Pero nunca pensó que tanto. Se dedica a la biomedicina. Estudió biología cinco años y se marchó a Holanda. Allí se enteró de que le habían concedido una beca de investigación de cuatro años en Valencia, su tierra, y volvió. "Parecía un sueño. Pero fue el principio del fin", dice con amargura.

Empezó su investigación. Tras esa beca consiguió otra para seguir con sus experimentos sobre la arteriosclerosis. Otros cuatro años. "Ahora gracias a una fundación tengo contrato. De 20 horas semanales. Pero en realidad paso en el laboratorio cerca de 10 horas al día. Si no, sería imposible que mi investigación avanzara". Gana unos 1.100 euros al mes.

La precariedad es el origen de muchos de los problemas o de las decisiones que toman ahora los jóvenes. Sucesión de contratos temporales o becas, salarios que a menudo no se acercan almileurismo, falsos autónomos, pagos en B para esquivar la cotización, contratos que terminan en julio y se renuevan en septiembre... El 42% de los trabajadores entre 20 y 30 años tiene un contrato temporal. Y de los temporales es de los que antes prescinden las empresas en tiempos duros.

A Marian Villa se le acaba la beca en diciembre. ¿Y entonces? Dice que la empresa privada de biomedicina prácticamente no existe en España. En la investigación pública, lo que tiene ahora es todo lo que hay. "Supongo que solo me queda irme al extranjero, a Estados Unidos, e intentar volver a España en unos años, a ver si entonces me dan otra beca", cuenta resignada. Se siente precaria hasta la médula. "No solo por el hecho de cobrar poco. El problema es que vivir de becas y fundaciones impide avanzar como persona. Nadie me daría una hipoteca. No tengo derecho a una baja laboral o de maternidad", explica con indignación. ¿Por qué no cambiar de trabajo? "Estoy tan especializada y tan sobrecualificada que no sabría hacer nada más. Esa es la trampa. Me gusta investigar. Llevo tanto tiempo trabajando por pura vocación, que si ahora abandonase sentiría que los últimos ocho años han sido un fracaso". Cuando se desanima, recuerda el día que presentó su tesis, hace unos meses. "Inexplicable". Le tiembla la voz. "Tantos años de esfuerzo concentrados... ¿Cómo no va a haber fuga de cerebros?".

Beatriz Picazo también tiene 30 años, pero poco más en común con Marian, aparte de que vive en precariedad continua. Ni se imagina lo de los hijos y la hipoteca. No tiene empleo fijo. Tampoco profesión concreta. Ha trabajado en una empresa de páginas web, de camarera en Londres, de dependienta... Este verano servía en un chiringuito de Castellón. "Ahora buscaré otra cosa", explica. Estudió hasta BUP. "Luego me metí en artes gráficas. Pero no me gustaba. Decidí trabajar". Por el camino, hace cursos, muchos del servicio público de empleo.

A Beatriz no le queda más que aceptar su situación y ha adaptado su vida a estas circunstancias. "Las personas de entre 20 y 30 años asumen la precariedad laboral como algo natural. No es que sean acríticos. Es que han dado por hecho que es algo inevitable por lo que tienen que pasar". Es la conclusión con la que resume Esteban Sánchez Moreno, sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, varias de las investigaciones de su equipo. No es cosa solo de jóvenes sin estudios. Los universitarios, dice, ya saben antes de acabar que los primeros años de su vida laboral serán una sucesión de contratos temporales, becas y sueldos bajos.

En las estadísticas oficiales internacionales, suele catalogarse el empleo juvenil entre 16 y 25 años. Pero en la sección de juventud de UGT hace un tiempo que ampliaron ese concepto hasta los 35 años. "Es que vimos que la media de edad de emancipación era de 29 años", justifica Silvia Sazatornil, responsable del área.

Volviendo a Beatriz, ¿cuánto es lo máximo que ha cobrado? "Unos 1.200 euros. Me pareció bien. No tengo grandes gastos. Solo el coche". Es optimista pero reconoce que ha pasado momentos duros. "Hay épocas en las que sin trabajo casi no tenía ni para café... Pero valoro la libertad con la que vivía". Cuando le sale curro, se muda a donde haga falta y comparte piso. Cuando está sin nada, vive en una casa de su familia en Paiporta (Valencia). "Pero no permito que me paguen nada". Una vez tuvo un contrato indefinido, pero a los tres años renunció. "Estaba en un departamento de compras y se me caía el despacho encima". Pero las cosas han cambiado. Ahora, dice, es más complicado ir de contrato en contrato.

Esteban Sánchez, el sociólogo, no ve rara estas decisiones, que cree que nacen de la precariedad misma: "Cuando una persona encadena becas fraudulentas y trabajos temporales, ¿qué compromiso con la empresa puede sentir? Ninguno. Con nada relacionado con lo laboral. Esto explica la baja sindicación de los jóvenes".

Marc Carrera, director en Cataluña del despacho de abogado Sagardoy, cree que la temporalidad bajará con la reforma laboral, "porque se bonifican los contratos indefinidos. Es cierto que las indemnizaciones por despido bajan, pero lo que debe primar con un paro juvenil alarmante es que se hagan contratos, aunque haya que renunciar a algo". Sin embargo, los sindicatos y el Consejo de la Juventud no lo ven tan claro. "Lo que hace falta son más inspecciones de trabajo, no despidos baratos", dice Ricardo Ibarra, presidente de este último organismo.

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En cifras

- El 42% de los 3.201.200 jóvenes entre 20 y 30 años que trabajan tiene un contrato temporal, según el Instituto Nacional de Estadística. A menos edad, más temporalidad.

- En esa franja de edad, el salario medio es de 15.370 euros al año. Hombres y mujeres trabajan en igual proporción.

- El 44% de los jóvenes de 25 a 29 años tiene un empleo por debajo de su nivel de estudios (según datos de la OCDE).

- De los 3.085.600 asalariados públicos de España, el 10,6% tiene entre 20 y 30 años.

- Dos de cada 10 jóvenes entre 20 y 30 años declaró en la última Encuesta de Población Activa que su contrato duraría entre cuatro y seis meses. El 15%, entre uno y tres. El 28% no lo sabía.

- 356.200 jóvenes que tienen trabajo buscan otro empleo.

LOS AUTÉNTICOS ESPAGUETIS A LA CARBONARA

"Los espaguetis a la carbonara" es una receta típica de la cocina italiana resultando un plato muy apreciado por los amantes de la pasta.

En la mayoría de las casas empleamos en su elaboración la nata como elemento imprescindible y queso parmesano.

En realidad la auténtica receta no lleva nata sino espaguetis, huevo, queso parmesano y queso pecorino Romano que es un queso de leche de oveja duro, y sabor intenso , difícil de encontrarlo en España pero podemos sustituirlo por un queso de oveja curado rallarlo y utilizarlo junto el queso parmesano como se explica en la receta.. Por supuesto que éstos espaguetis sí que llevan beicon.

Aquí os dejo un enlace a un vídeo de YouTube de un joven y auténtico cocinero italiano, propietario de un pequeño restaurante en Roma, de cómo hacer los auténticos espaguetis a la carbonara.

http://www.youtube.com/watch?v=iERZIRQEIJk