Hay veces en la vida en que uno está en una situación límite y se ve impotente e incapaz de superar ése momento y todo el dolor  que le rodea.

Hace unos meses me encontré en el momento más duro de mi vida. En la evolución de una enfermedad importante, presenté una recaida que precisé ingreso hospitalario. Después de estar en el hospital 15 días con  tubos por todas partes tuve la impresión de que mi vida se estaba acabando poco a poco.

Cuando llega ése momento reflexionas sobre tus prioridades y valores. También piensas en todo lo que has hecho en los 50-60 años de tu vida, si te parece correcto o si hubieras realizado otras y más cosas.  Repasas poco a poco tu vida intentando recordar las escenas agradables desde la primera infancia. Recuerdas a tus padres y todos los momentos que compartiste con ellos. Mis hermanos estaban a mi lado en todo momento dandome todo su apoyo y ánimo.

Como pensaba que era el final tomé a mis hijos y les di instrucciones sobre lo que tenian que hacer.

No tengo miedo a la muerte, sólo quiero llegar a ella sin dolor ni sufrimiento, y pienso que detrás de ella sólo hay un largo y pacífico sueño del que nunca despertarás.

Dicen que la vida es demasiado larga y sólo debe vivirse un rato.....pero yo prefiero que sea un rato un poco más largo pues quiero seguir viendo a mis hijos, hermanos y amigos.....